lunes, 29 de junio de 2015

Sobre los andares

El otro día iba por la calle de vuelta a casa, totalmente absorta en mi música y en el hambre que tenia, de repente me di cuenta de que el señor que tenía delante caminaba de una forma que se me hacía familiar: no levantaba mucho los pies y las palmas de las manos apuntaban hacia atrás con la mano completamente abierta. Se trataba sin duda de un andar típicamente gorilense que, como ya he comentado antes, era el sello característico de mi padre.

Este recuerdo no pudo evitar evocar todas las veces que yendo juntos por la calle mi padre se ponía a imitar "andares y cojeras chistosas" y la verdad es que tenía un buen repertorio:

(se requiere una buena imaginación y sentido del humor para comprender los siguientes movimientos) 

- El detective : Había que caminar dejando un pie atrás y pisando de nuevo para luego avanzar, era la técnica "dejando la huella".

- El avaricioso: Se daba un paso y luego con una de las dos piernas se hacia un círculo por delante mientras se decía "to'pa'mi".


- El justo: Con el círculo hacia afuera y diciendo" si algo te debo con esto te pago".


- El lord inglés: Andar sincronizado con paraguas, levantando el paraguas a 90 grados y luego tocando el suelo mientras se habla inglés inventado. 

Sin duda mi favorito era el del detective, que a menudo le pedía a mi padre que representara. Era una de esas cosas que no perdían la gracia a pesar de haberlas visto incontables veces y a pesar de que el protagonista fuera alguien tan "poco novedoso" como tu padre. Me hacía casi tanta gracia como el chiste de "Hay Menen" que contaré otro día.

El hombre que iba delante mío se paró en un paso de cebra y al verle la cara volví a la realidad en un instante y vi que no tenía nada que ver con mi padre, al fin y al cabo él era único y el molde se rompió cuando él nació.


Hijitamía.