lunes, 29 de agosto de 2016

Sobre las pseudoboleadoras

Qué hubiera sido de la vida de mi padre si hubiera sido actor de Hollywood? (Puestos a soñar....) 

Talento no le faltaba, capacidad de improvisación le sobraba y vergüenza no tenía!

Yo creo que hubiera tenido éxito, hubiera sido una cosa así como un híbrido de Cantinflas y Jack Nicholson protagonizando spaguetti westerns!  

Lo digo porque a él le encantaba ser el centro de atención, le encantaba contar las historias más estrambóticas, cantar las canciones más cómicas y los chistes más bestias!

Le gustaba hacer reír a la gente y utilizar bromas y burlas, pero no le gustaba que se rieran de él! 

Me viene a la mente una de las pocas ocasiones en las que creo que no disfrutó mucho siendo el causante de las carcajadas del público.


Hace ya bastantes años, pasamos el verano en un hotel de Menorca y por las noches había espectáculo. 
Una noche tenían un show de Gauchos con boleadoras (unas pelotas de cuero atadas a unas cuerdas que los bailarines usan como elementos de percusión girándolas muy rápido a ambos lados del cuerpo)





De repente paran de bailar y piden un voluntario, alguien que se atreviese a hacer lo que ellos hacían (¿adivinan quién salió al escenario?)


Sí, mi padre con alma de llanero subió al escenario pensando que le sobraba talento, fuerza y destreza para imitar a los bailarines "eso también lo puedo hacer yo" (toma ya!)


Pues bien, el show tenía otra intención. 

Le pusieron una ruana cutre y un sombrero que se lo bajaron hasta las cejas mientras el público se desternillaba de la risa de ver al "intento de gaucho patético" y para mayor cachondeo, en vez de las boleadoras le dieron un par de bolas de porexpán enormes atadas a dos cuerdas, lo que desató más carcajadas del público y a su vez mi padre cada vez tenía la cara más seria. De repente, la música empezó y le dieron la señal para que empezara a batir las "pseudoboleadoras" y como es lógico rebotaban contra el suelo, con su espalda, cabeza... La descoordinación era total y el resultado era muy cómico.

La gente seguía riéndose, pero a juzgar por su cara, mi padre no le veía la gracia. (Lo cual era todavía más gracioso!)

Por suerte y para deleite de toda su familia todo esto quedó registrado en una cinta de video que hemos visto cientos de veces!

Fue un gran "revés" a su ego de llanero, pero, valió la pena!!

(Luego, con tiempo y perspectiva le pareció hasta gracioso a él mismo!)

Hijitamía.