Este recuerdo no tiene anécdota, ni tampoco gracia, simplemente es un dato
especial.
Mi padre era una persona cariñosa, decir "te quiero" no era
raro en él, pero sí que era única la manera en que me lo decía, y eso
siempre me encantó, no me dijo nunca te quiero a secas ni tampoco mucho
ni muchísimo siempre era "tanto":
"¡Te quiero tanto hijita!"
Hijitamía.
viernes, 29 de agosto de 2014
Sobre Pedro Picapiedra
Una de las características más destacables de mi padre (como ya he
comentado) era su esencia payasil y con ella su don para hacer onomatopeyas
únicas, sus incontables muecas, su afán por sacar el chiste de cada
situación. En fin, con tal de hacer reír a los demás y convertir una
situación "neutra" en una chistosa era capaz de todo.
En particular recuerdo estar en el coche toda la familia y empezar a
"picarle" diciéndole que si se quitaba su (siempre presente y mítico)
mostacho sería igualito a Pedro Picapiedra.
En cuanto llegamos a casa se metió en el baño y tras unos largos minutos abrió la puerta gritando:
Fuimos todos corriendo a verle y tuvimos un ataque de risa colectivo. Ver a mi padre sin su enorme bigote (que sin duda alguna era su seña de identidad) y saber que lo había hecho sólo para provocar ese "momento sorpresa" me pareció y todavía me parece increíble.
Hijitamía.
En cuanto llegamos a casa se metió en el baño y tras unos largos minutos abrió la puerta gritando:
"Wilmaaa ya estoy en casaaa!"
Fuimos todos corriendo a verle y tuvimos un ataque de risa colectivo. Ver a mi padre sin su enorme bigote (que sin duda alguna era su seña de identidad) y saber que lo había hecho sólo para provocar ese "momento sorpresa" me pareció y todavía me parece increíble.
Hijitamía.
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