Una de las características más destacables de mi padre (como ya he
comentado) era su esencia payasil y con ella su don para hacer onomatopeyas
únicas, sus incontables muecas, su afán por sacar el chiste de cada
situación. En fin, con tal de hacer reír a los demás y convertir una
situación "neutra" en una chistosa era capaz de todo.
En particular recuerdo estar en el coche toda la familia y empezar a
"picarle" diciéndole que si se quitaba su (siempre presente y mítico)
mostacho sería igualito a Pedro Picapiedra.
En cuanto llegamos a casa se metió en el baño y tras unos largos minutos
abrió la puerta gritando:
"Wilmaaa ya estoy en casaaa!"
Fuimos todos corriendo a verle y tuvimos un ataque de risa colectivo. Ver a mi
padre sin su enorme bigote (que sin duda alguna era su seña de identidad) y
saber que lo había hecho sólo para provocar ese "momento sorpresa" me
pareció y todavía me parece increíble.
Hijitamía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario