Y ya van dos años desde que se fue mi padre..."Cómo cambia la vida Benancio..."que diría él.
Hemos pasado el aniversario juntos en su adorada "roqueta" y son tantos los recuerdos que seria demasiado escribirlos aquí...
Cuando venía en el avión me pegó dolor de oídos y me acordé que en otra ocasión también me pasó , y cuando llegué a casa y se lo comenté a mi padre me dijo: "Sí hijita, eso duele mucho, a mi una vez me pasó y..." y entonces me puse a pensar en que mi padre nunca subestimaba el padecimiento de los demás, no le restaba importancia a las pequeñas molestias y siempre tenía una anécdota personal que corroboraba la gravedad del sufrimiento del otro.
Parece una tontería pero reconforta mucho que alguien se tome tus molestias tan seriamente.
(Aunque a las personas quejicas también nos viene bien la practicidad y alguien que de vez en cuando nos conteste "bah eso no pasa nada! el dolor se te pasará en un momento!")
Todos los que le conocían sabrán que mi padre tenía muchos defectos, (muchísimos) pero tenía cosas tan esencialmente buenas que te hacían olvidar las malas la mayoría del tiempo.
Su calidad humana, sus valores, su lealtad, cariño y protección (y por supuesto su sentido del humor) son irremplazables y hoy más que nunca le echo mucho de menos.
-"Así es la vida, Israel, Tel Aviv United press international..."eh papá?-
Hijitamía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario