Cuando llega el verano tengo el recuerdo imborrable de mi padre en la playa.
Cada día que me giro al entrar en casa y veo su foto en la playa me acuerdo de miles de cosas.
Se la hizo mi hermano, es prácticamente toda azul con mi
padre en medio, está metido en el agua hasta los hombros, guiñando el
ojo derecho (no por posar sino porque le pegaba el sol en la cara) y
haciendo el signo de victoria con las dos manos. Es genial. Es su última
foto. Es triste....
Y entonces para no encasillarme en esa tristeza, me aferro a lo de siempre, a los recuerdos!
Hablando de recuerdos, hay cientos de ellos en la playa,
desde excursiones en barco a verlo montar su adorada moto de agua,
pasando por playas recónditas que resultaban ser nudistas y mi padre sin
saberlo ( o no) llevaba a toda la familia más a la pudorosa visita,
paseos con helado incluido, montar en bicis múltiples cual turista,
pasarse toda la mañana cavando hoyos con mi hermano cuando tenía 2 años,
etc.
Sin embargo, el recuerdo más presente es sin duda alguna el más cercano, las últimas veces que fui a la playa con mis padres.
Mi padre aparcaba donde siempre, íbamos temprano, antes de
que se llenara de turistas, nos dirigíamos directamente a nuestro lugar
(a la derecha de la "caseta" del vigilante). Mi madre y yo extendíamos
cuidadosamente las toallas y nos sentábamos (todavía con la ropa) y
cuando mirábamos para arriba mi padre ya se estaba quitando la última
manga de la camiseta y se buscaba en los bolsillos a la vez que decía
"Gordita (mi madre) hazme un favor y guárdame la billetera y (buscando
sin éxito) las llaves, dónde puse las llaves?" Y mi madre "Me las diste
cuando cerraste el coche" " Ahh perdona eh, perdona" (poniendo voz
chistosa y una mueca)
"Bueno, yo me voy al agua, ¿vienes hijita?"
"Yo iré más tarde papá, cuando entre en calor"
"Bueno hijita, te espero en el agua pero ven y así
charlamos un rato, últimamente he estado haciendo ejercicios en el agua,
luego te los muestro"
"Vale, luego voy"
Y me quedaba sentada con mi madre viendo la ya conocida escena de mi padre yéndose a bañar al mar, porque sabíamos que tanto la entrada en el agua como la salida nos harían reír!
Y me quedaba sentada con mi madre viendo la ya conocida escena de mi padre yéndose a bañar al mar, porque sabíamos que tanto la entrada en el agua como la salida nos harían reír!
Para empezar, iba todo decidido hacia la orilla, no se
paraba cuando el agua le tocaba los pies como casi todos hacemos,
parecía como si el cambio de temperatura no le afectase y luego, cuando
el agua le llegaba a los tobillos, inexplicablemente se tiraba en plancha
(según él de cabeza) y aparecía (también inexplicablemente) varios
metros más hacia dentro en vez de lo que nos imaginábamos todos (que se
quedara encallado en la arena!)
¿Cómo lo hacía para tirarse con tan poca profundidad? Todavía nos lo preguntamos pero nos reíamos muchísimo de verlo!
Aparecía ya con el agua hasta los hombros y gritaba desde
allá "El agua está buenísima pero un poco mojada!" Y nos llamaba uno a
uno y alguno caímos (su mujer, su hijito, su yerno o su hijita)
El agua tenía un efecto catártico en él, se ponía
filosófico y le gustaba hablar de muchas cosas, hasta que en mi caso, ya
tenía los labios morados y tenía que salirme del agua, él se quedaba
prácticamente la totalidad del tiempo que pasábamos en la playa en
remojo.
Cuando ya decidía salir venía (cómo no) con agua para
mojarnos a los que estábamos en las toallas y entonces venía el
"secado". Siempre se iba a las duchas, no sé por qué se secaba
tanto antes...El caso es que se secaba como si estuviera en casa (sólo le
faltaba un murito para subir la pierna!) Y cuando acababa se envolvía la
toalla (por encima del ombligo y bien tensa cual pareo masculino hawaiano tradicional) luego se peinaba con las manos y
nosotros al verlo cual chorizo (hawaiano) embutido en la toalla intentábamos
sutilmente que se sentase, sin embargo él se quedaba de pie, la verdad es que creemos que fue el primero en promocionar los pareos masculinos (claro que el suyo con toalla) para suerte de su familia burlona!
Misteriosamente los días en que se ponía la toalla-pareo todavía más arriba todos nosotros caminábamos sospechosamente rápido y él nos decía "Esperadme, ¿por qué vais tan rápido?" y nosotros "¡Es que la arena quema!"
Y ya no es triste..
Hijitamía.

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