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domingo, 29 de mayo de 2016

Sobre los recuerdos "de coche"

Una de las virtudes de mi padre fue la de ser un conductor excelente que disfrutaba al máximo conduciendo. Eso hizo que mis padres se apuntaran a todo tipo de planes aunque fueran lejos o a viajar con el coche, etc..
Son muchos los recuerdos que tengo de mi padre en el coche, por ejemplo:
- Su manera de pitar al salir del parking o al llegar a una esquina (para avisar a los peatones) (Aunque a veces estuvo a punto de provocarle un infarto a más de uno con el estruendo!)
- Su cara de "aparcar marcha atrás" cogiendo el cabezal del copiloto mientras con la otra mano giraba el volante con los ojos fijados en la carretera sin parpadear y mordiéndose la lengua que le salía por un lado de la boca"
- Poniendo muecas por el retrovisor o cogiéndome la pierna por sorpresa al tiempo que emitía cualquier tipo de onomatopeya para asustarme.
- El modo de arrancar apretando botones imaginarios e indicando a los tripulantes que la "Máquina Total" (un nombre muy poco pretencioso...) iba a despegar en breve.
- Antes de tener la "Máquina Total" tuvo otro coche (que se ve que no merecía nombres) en el que recuerdo ir sentada atrás agarrándome de los cabezales de mis padres y cantando canciones todo el camino (también recuerdo que llegados a un punto mi padre me decía  "ya hijita, tranquila, cállate un ratito..." (se ve que hablaba mucho...). Sin embargo, la cosa no quedaba así,  irremediablemente al callarme tardaba poco en quedarme dormida y lo único que me despertaba era el "manotear" de mi padre sobre el volante al aparcar (gracias a la falta de dirección asistida ) aunque yo me hacía la dormida y así se veía forzado a cargarme hasta casa!
- Otro vehículo imprescinsible en la familia fue "La furgo": que sin duda nos trae los mejores recuerdos:
Meterle colchones cuando iban "las niñas" atrás en un viaje largo para que pudiéramos dormir, recolectar cada una nuestra sillita y cubo (por si nos daba el mareo) cuando venían mis primas a veranear; ir con mi padre a la perrera y adoptar un perro y llevarlo atrás mientras voy sentada sobre el chasis que recubre la rueda; excursiones inolvidables;  acompañar a mi padre a trabajar, etc.
- El día que intentó enseñarme a conducir (digamos que sólo llegué  a ponerme el cinturón porque en ese punto ya estábamos discutiendo...así  q al día siguiente me apunté a una autoescuela)
- El día que mis padres me compraron mi primer coche y fui con mi padre al concesionario: yo no lo sabía y me sorprendió por el camino "tu madre y yo hemos hablado y....... y vamos de camino al concesionario! Chan chan chaaaaan!"
Coincidía que era diciembre y mi cumpleaños se acercaba y como lo que más le gustaba en esta vida a mi padre era llamar la atención y despertar toda admiración  (y chulear!) Entró diciéndole con aire distinguido al vendedor que "iba a comprarle un regalo de cumpleaños  su hijita" por supuesto al comercial le salieron símbolos del dólar en las pupilas y acabamos comprando un coche mucho más caro al que yo tenía pensado y al que tuve que esperar más de un mes porque en un arranque de euforia mi padre lo pidió "tal y como el que tienen expuesto" (los símbolos del dólar salieron otra vez en los ojos del vendedor pero esta vez a todo color!)
*este no era para nada el tipo de regalos de cumpleaños que hacíamos en casa, es más mi coche ha sido el único coche nuevo de la familia, se ve que del subidón del momento acabamos así! 
Es la historia más materialista que tengo pero la felicidad de mi padre comprando el coche para su hijita como tal "tio gilito" y mi emoción tras el discurso "tu madre y yo hemos hablado y hemos decidido comprarte un coche porque...(halago, halago y más  halagos) fue algo único!
- La manera en que mi padre me esperaba para que lo recogiera en la oficina con el coche nuevo e iba todo el camino cogiendo la agarradera...
- En los últimos viajes cuando ya no conducía venir al aeropuerto a recogerme con mi madre y decir "yo voy atrás con mi hijita"
Hijitamía

viernes, 29 de abril de 2016

Sobre el cambio de opinión

Desde siempre recuerdo ir a la compra con mi madre y luego mi madre, mi hermano y yo, pero nunca mi padre.

A la pregunta: "Papá, ¿pq no vienes a la compra?" Respondía  "No me gustan
 esos sitios llenos de gente, hijita, yo mejor me quedo cuidando la casa"

El caso es que, con la vejez o no sé  con qué, las tornas se cambiaron y era mi padre el que le preguntaba a mi madre qué hacía falta para la casa...

No sé  por qué  lo preguntaba, porque acababa con de todo menos con la lista (o en todo caso muy limitada). Eso sí,  había  cosas que nunca fallaban: traía un cargamento de papel higiénico "es que estaba de oferta"  y una bolsa llena de conservas de pescado: berberechos, navajas, sardinas, calamares, etc, etc y sus adorados mejillones!

"¿Nunca os he contado cuál es el bocadillo más delicioso que me he comido? Cuando estaba interno en el colegio, nos íbamos un grupo de amigos cada mañana y nos comprábamos una barra de pan y una lata de mejillones y nos hacíamos el bocata que comíamos sentados en la acera..Mmm era 'delisioso'"

En fin, a lo que íbamos, no sólo se aparecía con 1 de cada 4 cosas de la lista y sus caprichitos, sino que se iba de "tour" por todos los grandes almacenes y nos traía "regalitos chungui-gangas" que la mayoría de veces ninguno necesitábamos, o que se rompían tras el primer uso,  pero  que igualmente nos encantaban, en parte, porque mi padre nunca fue una persona detallista y ver que se acordaba de nosotros y nos compraba cosas como  el "roto-styler" (que obviamebte vino roto), un paquete de bridas o unos calcetines era inédito.

(Cuando era pequeña, mi padre viajaba constantemente por trabajo y siempre me traía el mismo regalo: la toallita mojada de cortesía que daban en el avión  y a veces la bolsita de cacahuetes o la chocolatina... eso sí,  siempre me anunciaba la entrega del "regalo" como algo super especial)

Así  es como descubrimos qué pasaba con los catálogos de grandes supermercados que llegaban al buzón.

Resulta que nadie los tiraba, sino que más bien mi padre los recopilaba, los estudiaba y cuando aparentaba "ir a la compra" se iba en busca de sus tesoros en oferta!

Creo sinceramente que cuando el Lidl sacó su "semana de la herramienta" esta se convirtió  en una de las más felices de mi padre!

Ahora no puedo evitar mirar también los catálogos de supermercado y pensar en qué  regalitos le compraría yo a  él!

Aunque ninguno se asemejaría al que le tenía preparado para este lunes 25 de abril, algo que no viene ni en los mejores catálogos, su primer nieto.

Hijitamía.