La mayoría son obvios, como ver por la calle un cartapacio de la revista Reader’s Digest (o Selecciones en España) a la que estuve suscrita desde mis 5 años, (idea de mi padre).
Para mí esa revistita llena de historias dramáticas, de superación, amistad, humor, etc., constituyó una fuente de motivación para leer importante, sin olvidar el orgullo que supuso el que llegara correo a mi nombre (para esta niña de 5 años eso era emocionantísimo).
Así pues, por 22 años mi padre y yo nos esperamos el uno al otro para leer las selecciones y comentar lo más destacable. No era extraño que al ver esa carpeta, el recuerdo fuera instantáneo.
Lo insólito, sin embargo, es la
cantidad de veces que le recuerdo a la hora de cocinar. Digamos que sus habilidades
culinarias no entran dentro de la categoría “no saber freír ni un huevo” porque
precisamente esa era su única especialidad.
Hacía los mejores huevos
revueltos y tortillas del mundo (siempre y cuando no le diera por ponerse “creativo”
y echarles mejillones con queso y maíz, por ejemplo).
El secreto estaba definitivamente
en el batido de los huevos. Tenía la capacidad de batirlos igual o mejor que
cualquier batidora eléctrica y el resultado era una textura extra esponjosa que
a todos nos encantaba.
No voy a mentir, el día que se
puso “creativo” fue toda una experiencia. Él estaba encantado por nuestra
insistencia y cumplidos cual aclamado chef.
Cuando nos sirvió semejante mezcla de ingredientes imposibles, no
tuvimos el valor de rechazarlos. Todavía recuerdo nuestras miradas de “calla y
come, pobre hombre, con lo que se ha esmerado”.
Sea como fuere, esa anécdota no
dañó su reputación y por eso cada vez que tengo que batir huevos aparece el recuerdo automaticamente.
Antes de poder atormentarme por
su ausencia “ojalá estuviera mi padre aquí” la situación se vuelve cómica al
seguir la frase “para batir los huevos”.
Por descontado, la ridiculez de
todo el asunto hace que el humor se haga dueño del momento al más puro estilo
del papá. Seguro que la idea de ser recordado por la forma de batir los huevos
le hubiera parecido buenísima, hubiera dicho algo así como “No se puede competir
con la <máquina total>”.
Hijitamía.


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