Y colorín colorado, este cuento se ha acabado!"
jueves, 29 de septiembre de 2016
Sobre la historia para dormir
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado!"
lunes, 29 de agosto de 2016
Sobre las pseudoboleadoras
Hace ya bastantes años, pasamos el verano en un hotel de Menorca y por las noches había espectáculo.
Pues bien, el show tenía otra intención.
Le pusieron una ruana cutre y un sombrero que se lo bajaron hasta las cejas mientras el público se desternillaba de la risa de ver al "intento de gaucho patético" y para mayor cachondeo, en vez de las boleadoras le dieron un par de bolas de porexpán enormes atadas a dos cuerdas, lo que desató más carcajadas del público y a su vez mi padre cada vez tenía la cara más seria. De repente, la música empezó y le dieron la señal para que empezara a batir las "pseudoboleadoras" y como es lógico rebotaban contra el suelo, con su espalda, cabeza... La descoordinación era total y el resultado era muy cómico.
(Luego, con tiempo y perspectiva le pareció hasta gracioso a él mismo!)
viernes, 29 de julio de 2016
Sobre un gran susto
Por aquel entonces no había móviles y como vio que estaba un poco abierta decidió aventurarse, así que dejó el coche afuera y entró caminando.
La nave del taller estaba a unos metros de la entrada y no se veía a nadie.
La facilidad de muecas no le era suficiente al contar esta historia, porque no podía representar realmente la impresión que se llevó... Estaba tan aterrorizado que ni la voz le salía!
Por suerte no hizo falta pedir auxilio ya que todos los del taller estaban escondidos esperando a ver su reacción como broma, el león lo habían criado como un perro y se comportaba como tal...
Después estuvo yendo varias veces y se hizo amigo del león, decía que era como un perro, pero el susto fue de campeonato!
Hijitamía.
miércoles, 29 de junio de 2016
Sobre la playa
Y me quedaba sentada con mi madre viendo la ya conocida escena de mi padre yéndose a bañar al mar, porque sabíamos que tanto la entrada en el agua como la salida nos harían reír!
domingo, 29 de mayo de 2016
Sobre los recuerdos "de coche"
Coincidía que era diciembre y mi cumpleaños se acercaba y como lo que más le gustaba en esta vida a mi padre era llamar la atención y despertar toda admiración (y chulear!) Entró diciéndole con aire distinguido al vendedor que "iba a comprarle un regalo de cumpleaños su hijita" por supuesto al comercial le salieron símbolos del dólar en las pupilas y acabamos comprando un coche mucho más caro al que yo tenía pensado y al que tuve que esperar más de un mes porque en un arranque de euforia mi padre lo pidió "tal y como el que tienen expuesto" (los símbolos del dólar salieron otra vez en los ojos del vendedor pero esta vez a todo color!)
viernes, 29 de abril de 2016
Sobre el cambio de opinión
Desde siempre recuerdo ir a la compra con mi madre y luego mi madre, mi hermano y yo, pero nunca mi padre.
A la pregunta: "Papá, ¿pq no vienes a la compra?" Respondía "No me gustan
esos sitios llenos de gente, hijita, yo mejor me quedo cuidando la casa"
El caso es que, con la vejez o no sé con qué, las tornas se cambiaron y era mi padre el que le preguntaba a mi madre qué hacía falta para la casa...
No sé por qué lo preguntaba, porque acababa con de todo menos con la lista (o en todo caso muy limitada). Eso sí, había cosas que nunca fallaban: traía un cargamento de papel higiénico "es que estaba de oferta" y una bolsa llena de conservas de pescado: berberechos, navajas, sardinas, calamares, etc, etc y sus adorados mejillones!
"¿Nunca os he contado cuál es el bocadillo más delicioso que me he comido? Cuando estaba interno en el colegio, nos íbamos un grupo de amigos cada mañana y nos comprábamos una barra de pan y una lata de mejillones y nos hacíamos el bocata que comíamos sentados en la acera..Mmm era 'delisioso'"
En fin, a lo que íbamos, no sólo se aparecía con 1 de cada 4 cosas de la lista y sus caprichitos, sino que se iba de "tour" por todos los grandes almacenes y nos traía "regalitos chungui-gangas" que la mayoría de veces ninguno necesitábamos, o que se rompían tras el primer uso, pero que igualmente nos encantaban, en parte, porque mi padre nunca fue una persona detallista y ver que se acordaba de nosotros y nos compraba cosas como el "roto-styler" (que obviamebte vino roto), un paquete de bridas o unos calcetines era inédito.
(Cuando era pequeña, mi padre viajaba constantemente por trabajo y siempre me traía el mismo regalo: la toallita mojada de cortesía que daban en el avión y a veces la bolsita de cacahuetes o la chocolatina... eso sí, siempre me anunciaba la entrega del "regalo" como algo super especial)
Así es como descubrimos qué pasaba con los catálogos de grandes supermercados que llegaban al buzón.
Resulta que nadie los tiraba, sino que más bien mi padre los recopilaba, los estudiaba y cuando aparentaba "ir a la compra" se iba en busca de sus tesoros en oferta!
Creo sinceramente que cuando el Lidl sacó su "semana de la herramienta" esta se convirtió en una de las más felices de mi padre!
Ahora no puedo evitar mirar también los catálogos de supermercado y pensar en qué regalitos le compraría yo a él!
Aunque ninguno se asemejaría al que le tenía preparado para este lunes 25 de abril, algo que no viene ni en los mejores catálogos, su primer nieto.
Hijitamía.
martes, 29 de marzo de 2016
Sobre la errata
Una de sus virtudes era la persuasión, aunque siempre me quedó la duda de si era por sus dotes convincentes o por su cabezonería de conseguir algo: la verdad es que debía ser una mezcla de todo pero no me extrañaría que mucha gente accediera a lo que mi padre le proponía con tan de que se callase y parara ya de insistir!
El hecho de que tu propio abuelo que te quería con locura no fuera ajeno al hecho de que eras excesivamente cabezón y decidiera componerte una canción al respecto (este era un aspecto malo/vergonzoso para él, pero gracioso para los demás! Aunque nunca nos dijo qué decía exactamente la canción...)
O llegar al colmo de la terquedad y que se te vea el plumero!
* Dicen que el primer paso es reconocerlo!
Estábamos hablando de un hecho en concreto durante la comida (yo conocía lo cabezón que era mi padre, por lo tanto, si decidía llevarle la contraria lo hacía a sabiendas de las consecuencias, por lo que la mayoría* de veces, optaba por darle la razón y evitar discusiones.
El caso es que ese día estaba tan segura de que tenía la razón, que no pude evitar oponerme a sus argumentos. Lo que sucedió a continuación fue que la cabezonería de él potenció la mía y me fui a la enciclopedia (si, de esto hace ya mucho tiempo) y efectivamente, en ella hallé la respuesta que defendía. Corrí con el tomo en la mano e hice que mi padre leyera por si mismo lo que yo llevaba rato explicando... Para sorpresa mía su reacción fue la siguiente:
Hijitamía.




