domingo, 29 de junio de 2014

Sobre hacer lo que sea por cumplir mis sueños

Mi padre siempre me dejó claro que estaría “AQUÍ” para lo que yo quisiera, que me apoyaría en lo que necesitara. (Está claro que a medida que me hice mayor algunas de mis propuestas no le gustaron tanto, pero eso es otra historia…)

El caso es que hay un hecho entrañable, y es la historia que se esconde tras el nombre que usaba mi padre para llamarme: “Mamá” o “Ma”  (hijitamía no lo usaba como nombre de reclamo)

A las demás personas les resultará extraño que un padre llame “mamá” a su hija (normalmente llaman “mamá” a su esposa). Esto se debe a que mi mayor deseo cuando era pequeña  (desde que tengo memoria) era ser mamá y tener un bebé. Me pasaba horas jugando con mis bebés de plástico y les rogaba a mis padres por un hermanito y poder tener un bebé de verdad en casa.

El deseo y mi insistencia llegaron a ser tan fuertes que mi padre lo solucionó de la siguiente forma: me explicó que él no tenía mamá (pues mi abuela paterna murió cuando él tenía 16 años) y que si yo quería yo podía ser su “mamá” y él sería mi bebé, (no es que él fuera tamaño bebé ni mucho menos, pero a mí la idea me fascinó).

Y así fue, hasta el último día yo fui “mamá”.





P.D. (el primer día que me di cuenta que en el agua se flotaba y por lo tanto podía emular coger en brazos a mi padre, también fue memorable, porque por fin la “mamá” pudo coger en brazos a su “bebé”)



Hijitamía.

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