El caso es que hay un hecho entrañable, y es la historia que se esconde tras el nombre que usaba mi padre para llamarme: “Mamá” o “Ma” (hijitamía no lo usaba como nombre de reclamo)
A las demás personas les resultará extraño que un padre llame “mamá” a su hija (normalmente llaman “mamá” a su esposa). Esto se debe a que mi mayor deseo cuando era pequeña (desde que tengo memoria) era ser mamá y tener un bebé. Me pasaba horas jugando con mis bebés de plástico y les rogaba a mis padres por un hermanito y poder tener un bebé de verdad en casa.
El deseo y mi insistencia llegaron a ser tan fuertes que mi padre lo solucionó de la siguiente forma: me explicó que él no tenía mamá (pues mi abuela paterna murió cuando él tenía 16 años) y que si yo quería yo podía ser su “mamá” y él sería mi bebé, (no es que él fuera tamaño bebé ni mucho menos, pero a mí la idea me fascinó).
Y así fue, hasta el último día yo fui “mamá”.
P.D. (el primer día que me di cuenta que en el agua se flotaba
y por lo tanto podía emular coger en brazos a mi padre, también fue memorable,
porque por fin la “mamá” pudo coger en brazos a su “bebé”)
Hijitamía.

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