martes, 29 de julio de 2014

Sobre el tema de conversación, o sobre tener un don

Esta es una lección implícita en la forma de ser de mi padre: sencillamente tenía la habilidad de mantener / sacar o inventar temas de conversación en sesión continua, de modo que nunca (NUNCA) había silencios incómodos (si acaso comentarios incómodos, porque siempre te puedes encontrar a la persona que no le hace gracia nada,  pero era un riesgo que había que correr… jajaja).

Esto es algo que me costó reconocer y admirar, pues cuando era más joven e iba a sitios con mi padre, lo que menos quería era que se pusiera a hablar conmigo e incluyera a demás gente (ej. En una sala de espera, en la cola del supermercado, etc.). Sentía la típica “vergüenza de hija”.

Pero cuando fui más mayor y empecé a valorar el poder de la comunicación en sí, la alegría que se puede transmitir con sólo un comentario a un dependiente, un chiste a una recepcionista, una puesta en común de síntomas a un paciente solo en una sala de espera, etc. Y lo difícil que es encontrar a gente que se lance a ello, pues casi todo el mundo va “a lo suyo” y no repara en conectar con los demás al margen de lo estrictamente necesario.

Un día reflexioné sobre todos los momentos que pasaba con mi padre y cómo nunca me había aburrido, pues siempre tenía algo de qué hablar, algo que cuestionar, algo de qué burlarse independientemente de la situación en la que estuviera.

Su actitud hacia los demás me demostró lo importante que es el no ser amargado, conectar con buen humor, tomárselo todo “con filosofía” (como decía él) porque...

 “¡esta vida es un chiste!”
 
 
Hijitamía.

3 comentarios:

  1. Gran entrada y con toda la razón del mundo. Lecciones de vida; no tiene comparación.

    ResponderEliminar
  2. Qué bonito, Lutty! Me encanta este rincón que has creado!

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias Lyd y Eve! Es mi forma de llevarlo y mi pequeño homenaje, por eso me decido a compartirlo, un abrazote!

    ResponderEliminar