Resulta que cuando aterrizó, nos
contó cómo en el avión se había sentado al lado de una señora mayor, que a
mitad de trayecto le había empezado a hablar en inglés. Al principio mi padre
hizo lo que todo el mundo hace: sonreír y afirmar con la cabeza, hasta que la
señora empezó a entablar conversación y ya mi padre tuvo que decir el famoso: “I’m
sorry, I don’t speak English” acompañado de cara de sorpresa mezclada con
circunstancia (por el esfuerzo) y negando con la mano (por si acaso no quedaba
bien clara la declaración). Pero la señora siguió hablando en inglés hasta que
ya mi padre no tuvo más remedio que darle explicaciones en español con gestos,
y entonces, pasó algo inesperado: la mujer se quedó mirándolo y de repente se empezó
a desternillar de la risa y le contestó en un castellano perfecto: “Pensaba que
me estaba tomando el pelo, no me puedo creer que usted no sea británico, ¡con
esa cara de Bulldog Inglés que tiene!”
Mi padre contaba esta historia cada vez que alguien sacaba el tema Inglaterra o derivados, creo que fue una de las anécdotas que más gracia le ha hecho en su vida y se reía a carcajadas cuando llegaba a la parte de pronunciar “Bulldog Inglés”, de hecho siempre repetía el nombre dos veces, estaba encantado con esa comparación (es lo que pasa cuando tienes un sentido del humor como el de mi padre).
Mi padre contaba esta historia cada vez que alguien sacaba el tema Inglaterra o derivados, creo que fue una de las anécdotas que más gracia le ha hecho en su vida y se reía a carcajadas cuando llegaba a la parte de pronunciar “Bulldog Inglés”, de hecho siempre repetía el nombre dos veces, estaba encantado con esa comparación (es lo que pasa cuando tienes un sentido del humor como el de mi padre).
“y entonces me reí”.
Hijitamía.
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