miércoles, 29 de octubre de 2014

Sobre las pequeñas idiosincrasias

Esta es una de esas lecciones que aprendes cuando admiras lo que ya no tienes.

Los momentos cotidianos, la rutina, el día a día, la vida y  los rasgos de aquellos que nos acompañan en este viaje se vuelven tan comunes que dejamos de asombrarnos de aspectos que probablemente sean únicos e irrepetibles.
Este es en realidad el corazón de este blog, aparte de ayudarme a pensar en todo lo positivo y alegre que me enseñó mi padre, me asegura la memoria de sus pequeños gestos distintivos.

1.       El “silbido de entrada” de mi padre cada vez que cruzaba la puerta. Sí, tenía una sintonía al más puro estilo timbre, que silbaba cada vez que llegaba, no había reparado en lo original que era, hasta que he dejado de oírlo.
2.       La forma de darme la mano con un solo dedo.
3.       La mueca más característica de mi padre cuando la situación requería una de dos: fuerza o concentración: sacar la lengua por un lado de la boca y mantenerla mordida.
4.       El idioma que tenía con los animales: sobre todo perros y caballos (créanlo o no, le hacían caso).
5.       Hacer la misma broma al despedirnos día tras día, siempre (y no exagero). Su objetivo era que contestáramos “¿qué?” y para ellos nos preguntaba cosas en lenguaje inventado.
Ej: Después de despedirnos y salir a pedir el ascensor mi padre gritaba:
“¡Hijita! Taestayá?” y yo contestar “¿qué?” y él soltar la carcajada (sí, a mi padre y a mi familia en general nos va tanto el humor refinado como el humor más estúpido, rasgo que agradezco profundamente haber heredado).

El hecho es que consiguió tres veces que yo dijera “¿qué?” pero luego ya nunca más caí, aunque eso no impidió que siguiera repitiendo la broma día tras día, aunque el diálogo cambiaba además del tiempo que invertíamos, en realidad se convirtió en una especie de rutina de despedida.

Papá: “¡Hijita! ¿tatuntarso?"
Hijita: “Sí, claro ¿y tú también?”
Papá: “¿yo? La semana pasada, ¿taestayá?"
Hijita: “por supuesto”
Papá: "Ahh bueno, ves con cuidado, ¿okey?"
Hijita: “¡hasta  mañana papá!”



 Y un largo etcétera que seguiré recordando día tras día.

Hijitamía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario